martes, 3 de septiembre de 2013

¿Para qué sirve la formación dual? De jóvenes ni-ni a sí-sí.

Punto de partida: contexto de desempleo, sobre todo juvenil.  

Con una tasa de paro juvenil del 56%, muchas veces hemos oído que -además de la crisis actual- hay un gran desajuste entre los conocimientos y habilidades que el sistema educativo transmite y las necesidades de las empresas.

Más de seis de cada diez jóvenes españoles en edad laboral ni trabajaban ni buscaban empleo en 2012, por motivos de estudios, responsabilidades familiares, o discapacidad. También  el efecto desánimo pesa en la decisión de muchos de ellos a la hora de borrarse de las listas del paro. Igual proporción de jóvenes inscritos en el Servicio Público de Empleo Estatal (60%) no poseen ninguna cualificación.

Como válvula de escape, muchos jóvenes emigran al exterior de una forma creciente. Lo hacen a países como Alemania -ya existe un convenio para acoger a 5.000 jóvenes cada año-, que valora la formación de sus futuros empleados en las empresas como la mejor inversión. La salida de españoles hacia ese país ha vuelto a cifras de hace 40 años.

Por otra parte las titulaciones elegidas por los jóvenes españoles no coinciden con las más demandas por la economía y la mayoría de empresas del mundo encuestadas duda de que la formación que se imparte hoy responda a sus necesidades de mañana .
 
 
Qué aporta la formación dual

En respuesta a esta situación, el Gobierno aprobó el Real Decreto 189/2013, de 15 de marzo, que trata de la Formación Dual en sus diferentes modalidades de Contrato de Formación y Aprendizaje, Formación Profesional Dual y Certificados de Profesionalidad.

La formación dual (unos contenidos se aprenden en las aulas y otros en la empresa) es una práctica exitosa en otros países. El curso 2013-2014 se inicia la FP Dual en Aragón, con unas cifras modestas de dos Centros Formadores y catorce empresas. Aunque la mayoría de experiencias de formación dual se han dado en el ámbito de la Formación Profesional, ya en 2012 el Congreso de los Diputados solicitó al Gobierno su implantación en los estudios universitarios.

A cambio de que las empresas realicen una inversión económica y de tiempo –y sin ser la panacea-, la formación dual conlleva una serie de importantes ventajas.

El alumno:
-          recibe una formación actualizada y acorde a las demandas reales de las empresas, por parte de profesionales en activo
-         desarrolla competencias profesionales como la orientación a resultados en un entorno real y experimenta el funcionamiento de una empresa desde dentro
-          incrementa su empleabilidad (fruto de las ventajas anteriores), e incluso en la mayoría de los casos se espera que se quede en la empresa que le ha formado invirtiendo en él tiempo y dinero
-          recibe una remuneración económica

La empresa:
-          añade su cultura empresarial a la formación del futuro trabajador, sin tener que esperar a “reciclarlo” una vez formado
-          comprueba las habilidades y comportamiento del candidato a lo largo de un amplio periodo de tiempo, despejando la principal incógnita en un posible empleado: la confianza
-         puede incorporar personal sin el coste de selección y reduciendo al mínimo la incertidumbre
-         desarrolla su Responsabilidad Social Corporativa evitando la fuga de talentos por causas económicas

Los expertos del Think Tank Infojobs recomiendan en el ámbito universitario este modelo de prácticas obligatorias, y más largas, y la incorporación de profesionales como docentes.

La propuesta de CESTE: “A trabajar se aprende trabajando”.


La Escuela Internacional de Negocios CESTE innova con un proyecto pionero en Aragón, en la carrera universitaria de Administración de Empresas, que es la que más ofertas laborales tiene. Suma la formación dual a sus sellos característicos: idiomas, formación TIC, el acompañamiento individualizado y el desarrollo de competencias.
Los periodos de formación en las empresas se iniciarán a partir de finales del segundo curso y se acordarán con cada empresa, pues existe un abanico que va desde 18 meses regidos por un Convenio de Prácticas en alternancia, hasta 30 meses con Contrato de Formación.

Con motivo de su 25 Aniversario, la Fundación CESTE otorga becas de hasta el 60% del importe de la matrícula, y las prácticas del alumno son retribuidas por la empresa, por lo que para él su coste de acceso se iguala al de la carrera en la universidad pública, y los motivos económicos no son inconveniente para que el talento pueda acceder a esta formación, evitando su salida fuera de Aragón. Puedes ver más detalles aquí.
 
En conclusión: facilita a jóvenes que no tienen ni trabajo ni se pueden permitir costear ciertos estudios, que consigan una carrera universitaria con una altísima empleabilidad: pasar de ni-ni a sí-sí.

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