martes, 29 de abril de 2014

Las zonas de confort, de expansión y de pánico. Vía @SergioAparicioP


Reproduzco un artículo que amablemente envía Sergio Aparicio.
 
Últimamente está muy de moda el término "zona de confort". Y me da la sensación de que el mensaje que se envía no es muy acertado. Nos dicen que estar en nuestra zona de confort es casi como vivir sumido en la resignación y el estancamiento.
 
El término "Zona de Confort" se refiere a ese lugar metafórico en el que tenemos (falsamente) controlados todos los aspectos necesarios para nuestra vida y por tanto nos sentimos (falsamente) seguros.
Pero, para evolucionar, para crecer, para hacer cosas nuevas y plantearnos la vida de forma diferente, es necesario arriesgar, hacer cambios, y por tanto salir de nuestra zona de confort para dar saltos cualitativos que nos permitan avanzar. Vivir permanentemente en la zona de confort tiene unos costes emocionales y psicológicos importantes, ya que los niveles de frustración y apatía a que nos conduce, pueden llegar a agobiarnos considerablemente, al sentirnos incapaces de progresar.
Cuando una persona decide, de forma planificada salir de su zona de confort, se dirige a la "zona de Expansión". Este es un lugar donde los riesgos existen, pero están contemplados en la "hoja de ruta" y todos ellos tienen un plan mejor o peor para superarlos y afrontar sus consecuencias con el menor sufrimiento posible.
Creo que es necesario aclarar que todos nosotros vivimos habitualmente en nuestra zona de confort y que, para avanzar, no es recomendable dar saltos al vacío sin saber qué hay abajo. Para progresar es necesario arriesgar y salir de nuestro ámbito de control pero la forma de hacerlo tiene y debe ser meditada, estudiada y planificada convenientemente, para sentirnos lo suficientemente seguros como para poder abandonar, al menos temporalmente, esa zona de confort que nos produce esa sensación de seguridad.
Porque, lo que nos impide generalmente salir de nuestra confort-zone no es la falta de incentivos, sino el miedo a las consecuencias que puedan acarrear nuestros actos. Con un plan todo es más fácil, pero requiere mucho trabajo y esfuerzo, y en ocasiones, ayuda externa.
En caso contrario, es muy fácil caer en la llamada "Zona de pánico".
Ese es el lugar al que nos lanzamos cuando rompemos de manera impulsiva con alguno, muchos o todos de las rutinas de nuestra vida, arrastrados por una vorágine de acción desenfrenada. Como suele decirse popularmente, es cuando "nos liamos la manta a la cabeza" y, hartos de nuestra situación, nos embarcamos en mil y un proyectos de forma rabiosa y "nos tiramos a la piscina" sin mirar si hay agua en ella. El problema nos lo encontramos cuando volvemos a la realidad, y nos damos cuenta de que no encontramos forma humana de rectificar las consecuencias de lo que hemos hecho.
Es evidente la necesidad de abandonar hábitos y rutinas que nos anclan y limitan. Pero hay que hacerlo con la debida planificación y análisis, para que nuestro plan nos haga alcanzar nuestras metas, sin saltos incoherentes al vacío, sin huidas a ninguna parte, sin "suicidios" emocionales, que, obviamente, no sabemos a dónde van a llevarnos.
Sergio Aparicio Pérez
Transformador Personal y Social
Expert-Coach Personal, Ejecutivo y Empresarial
Experto en Desarrollo Personal
Facilitador, Formador y Conferenciante
coachaparicio@hotmail.es / 607 231 230
 



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